ENFERMEDAD DEL BUZO: LO QUE DEBES SABER SOBRE EL BUCEO SI VAS A VOLAR.

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El buceo es una actividad muy apreciada por quienes viajan; se pueden tomar cursos exprés, puedes hacerlo simplemente acompañado de un buen guía y disfrutar de aguas azules, hermosos peces y vistas espectaculares. Las agencias ofrecen tours guiados todos los días de la semana durante temporadas vacacionales, lo que genera viajes con tiempos apretados y justos para las actividades.

El buceo es una de esas actividades que todos desean hacer y que llena itinerarios, por lo que es necesario tener ciertas precauciones al realizarla, especialmente si vas a tomar un vuelo después.

¿QUÉ PASA CUANDO BUCEAS?

El aire está compuesto de nitrógeno y oxígeno. Cuando este aire se somete a presión, se comprime, así que cuando buceas e inspiras, metes más moléculas a tu cuerpo que cuando lo haces en superficie. Como tu cuerpo usa el oxígeno, esas moléculas no se acumulan, pero las del nitrógeno que normalmente exhalas al aire libre pero bajo el agua no, se acumulan en la sangre y los tejidos.

Cuando subes otra vez a la superficie después de bucear te despresurizas (sí, como en el avión cuando vuela, a mayor altura, menor presión), así que debes hacerlo con descansos, de esa manera el nitrógeno no se descomprime “de jalón”, y tu cuerpo lo desecha poco a poco de manera natural. Sin embargo, todo el nitrógeno no sale del cuerpo en pocas horas. Si el cuerpo se somete a una despresurización como la del avión después de un buceo, puede sufrir algo conocido como la enfermedad el buzo o síndrome de descompresión.

SINDROME DE DESCOMPRESIÓN

Esta enfermedad se presenta cuando todo el nitrógeno intenta salir de golpe del cuerpo; al no poder, forma burbujas que lastiman o desgarran los tejidos y obstruyen los vasos sanguíneos. Las burbujas provocan coágulos de sangre, inflamación y rigidez en músculos, articulaciones y tendones.

El riesgo de sufrir la enfermedad aumenta cuando junto al buceo, se combinan otros factores como:

  • Volar después del buceo.
  • Esfuerzo
  • Fatiga
  • Obesidad
  • Edad avanzada
  • La profundidad de inmersión que aumenta la presión
  • Ascenso rápido y sin descansos.

SÍNTOMAS

Los síntomas de esta enfermedad no se manifiestan de inmediato, pueden pasar de 1 a 6 horas de forma gradual y se manifiestan como:

  • Dolor de cabeza
  • Sensación de malestar
  • Cansancio
  • Falta de apetito

Existen dos tipos de síndrome:

  • Tipo I. Es leve y afecta piel, vasos linfáticos y articulaciones. Hay dolor en articulaciones y se intensifica. Es punzante y profundo y es peor con el movimiento. De manera menos común hay salpullido, inflamación de los nódulos linfáticos y cansancio extremo. Aunque no es mortal, puede tener graves consecuencias.
  • Tipo II. Afecta órganos vitales como el cerebro, médula espinal, sistema circulatorio, respiratorio y causar la muerte. Cuando hay afectación de médula, los síntomas son entumecimiento, hormigueo y debilidad en brazos y piernas que puede llevar a la parálisis. El dolor en abdomen y espalda es común. Si el cerebro es el afectado, hay confusión, dolor de cabeza, dificultad para hablar y visión doble.

Otros órganos afectados son los oídos y los pulmones.

El tratamiento para este síndrome es oxígeno y terapia de recompresión en cámara hiperbárica.

PREVENCIÓN

  • Al bucear hacerlo de preferencia con guía y hacer caso a las paradas necesarias durante el ascenso. Estas paradas permiten una descompresión gradual pero no total.
  • Hacer descensos limitados en profundidad y duración para no someter al cuerpo a una presión innecesaria.
  • Si ya buceaste, es recomendable no volar entre las 12 y 25 horas posteriores al buceo. Si quieres estar seguro, no vueles hasta pasado un día de la actividad.
  • Aunque no vayas a volar, ten el mismo cuidado si vas a trasladarte a una ciudad de mayor altitud y evita el traslado el mismo periodo de tiempo.

Si aún con estas precauciones sientes algo raro o presentas un síntoma, no dudes en acudir con tu médico de inmediato y cuéntale lo que sientes e hiciste.

 

 

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